El progreso siempre le gana a la perfección: Cómo liberarnos de la búsqueda interminable y comenzar a avanzar.
- Claudia Ardon
- 29 oct 2024
- 2 Min. de lectura

En un mundo que nos exige estar siempre en la cima, el deseo de perfección nos envuelve fácilmente. Nos seduce con la promesa de resultados impecables, pero también es una trampa que, en muchas ocasiones, nos paraliza. ¿Cuántas veces has pospuesto algo importante porque sentiste que no estaba “lo suficientemente bien”? O quizás te has descubierto trabajando incansablemente en detalles mínimos, temiendo que algo quede incompleto. En este proceso, lo que realmente estamos perdiendo es la oportunidad de progresar.
Enfocáte en avanzar, no en alcanzar la perfección

La búsqueda de la perfección puede frenar tu crecimiento personal y profesional. Cuando exigimos de nosotros mismos un rendimiento inmaculado, perdemos de vista lo esencial: el simple hecho de avanzar. Nadie necesita que su primera versión sea impecable; lo que realmente importa es dar ese primer paso y permitirse aprender en el camino. Recordá que un proyecto lanzado y luego mejorado vale mucho más que un proyecto que permanece inacabado en espera de ese esquivo "toque perfecto".
“Mejor hecho que perfecto”: el verdadero camino al crecimiento de la productividad.
Abrazar el progreso significa adoptar una mentalidad de “mejor hecho que perfecto”. No significa ignorar la calidad; significa valorarte a vos misma y priorizar el movimiento. Porque el verdadero aprendizaje surge cuando te permitís equivocarte, ajustar y optimizar en función de lo que el camino te enseña. Cada error es una oportunidad para crecer, y cada paso que des será una pieza más de tu historia de éxito.
Priorizarte a ti misma es el primer paso hacia la libertad

Aceptar que la perfección no es necesaria para avanzar implica darte el permiso de priorizar tu bienestar sobre el ideal imposible de lo perfecto. Amarse a uno misma implica abrazar nuestras limitaciones sin juzgarnos. Dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que has logrado en la vida, los obstáculos superados, y las áreas en las que querés crecer, te ayudará a mantener un equilibrio entre productividad y bienestar emocional. Este balance es clave para mantenerte motivada y evitar el agotamiento que trae la constante autoexigencia.
El progreso, ese éxito que nos mueve hacia adelante

En lugar de ver el éxito como una meta lejana e ideal, comencemos a reconocerlo en cada avance. Al reflexionar sobre los logros y aprendizajes acumulados en el tiempo, notarás que lo verdaderamente valioso no está en la perfección, sino en el coraje de seguir intentándolo. Cada paso, cada logro pequeño, forma una parte de nuestro recorrido hacia la vida que deseamos construir.
Asi que hoy, acepta que el progreso es el verdadero exito, pues este no es una línea recta hacia la perfección, es una serie de avances constantes, de pequeños logros que te acercan a tus metas. Si miras hacia atrás, te darás cuenta de que cada paso que diste, por pequeño que haya sido, fue crucial.Así que en vez de castigarte por lo que no has logrado, busca ponerte en acción.Gracias por leerme, y espero que encontrés inspiración y motivación en tu propio viaje hacia una vida más productiva y equilibrada con tus emociones.
¡Nos vemos en el siguiente viaje!
Claudia Ardón





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